El comercio del té impulsó la primera economía global, modelando imperios, detonando guerras y alterando la geopolítica moderna.
La búsqueda de esta hoja (camelias sinencis) originaria de China aceleró la exploración marítima, financió la Revolución Industrial, y provocó conflictos internacionales masivos como la Guerra del Opio.
Monopolio y contrabando. Inicialmente, China mantuvo un monopolio estricto sobre el cultivo de la Camellia sinensis. El lucrativo comercio de exportación de la Compañía Británica de las Indias Orientales llevó a que Gran Bretaña contrabandeara la planta hacia India para romper la dependencia de China.
Las Guerras del Opio (1839-1860). Para equilibrar la balanza comercial ante la enorme compra de té, los británicos comenzaron a exportar opio ilegalmente a China. Esto generó una crisis de salud pública y las posteriores guerras que culminaron con la cesión de Hong Kong al Imperio Británico.
El Motín del Té de Boston (1773). El comercio del té estuvo en el centro de la Revolución estadounidense. La destrucción de cargamentos de té de la Compañía de las Indias Orientales fue una protesta contra los impuestos imperiales sin representación parlamentaria.
La Revolución Industrial. Los británicos utilizaron el té como un estimulante y una fuente de energía que elevó la productividad y la resistencia física de los trabajadores durante la Revolución Industrial.
Aparición de nuevas potencias. La expansión masiva de las plantaciones británicas en India y Ceilán (hoy Sri Lanka) y de las neerlandesas en Indonesia, cambió el eje del mercado, llevando a la democratización global de su consumo.
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